domingo 5 de julio de 2009

EL MISMO BAR

Siempre era el mismo bar.

Aquel donde en una sola noche conseguí el teléfono de tres chicas escogiendo una a la paja más larga. Aquel donde el cubata esperaba sobre la barra recién servido tras un cruce de miradas, que se sostenía libidinosamente sobre medias sonrisas malvadas. Aquel donde bailaba toxicamente los últimos éxitos aspirando a poder vivir noches venideras más mágicas.

Siempre era el mismo bar.

Aquel donde un hombro de amigo enjugó mis lágrimas más saladas porque nacían en el desamor para morir en el mar azul de unos ojos puestos en un cuerpo, que se sabía roto por dentro y congestionado por fuera. Aquel donde un familiar perdido me reencontró para use y disfrute de su maltrecha personalidad adictiva. Aquel donde una noche descubrí que mi ex mujer ya no estaba sola y había rehecho su hermosa sonrisa con otra persona.

El mismo bar.

Siempre.

Siempre era el mismo bar.

Suenan las TaTu. Es un extended mix de esos porque las chicas no se acaban de arrancar cantando. Entonces te veo. Hablas con alguien. Gesticulas. Sonríes. Dios. No sonríes. Es más que eso. Llenas. Brazos en jarra, abres mucho la boca al hablar, tuerces la vista, arrugas la nariz. Estás imitando a alguien. Qué gracia. Sonrío. Eres graciosa jajajaja. Me encantas. Te ríes. Se ríen contigo. Os reís. Parece que des la vida jajajaja. Debes oler bien. Mmmmh... Enciendes un cigarrillo. Fumas de verdad. Nerviosa. Violentando al filtro. Me imagino tus dientes apretando la puntita esponjosa. Uf. Si cierro los ojos los puedo ver. Tu lengua. La imagino. No. Tu lengua. La... La siento. Tu lengua roza el filtro. Yo... Te... Te quiero.

Pero... Me tocan en el costado. Son mis amigos. No les gusta la discoteca. Como hemos entrado antes de la una no hemos pagado la entrada entera. Siendo pronto aún como es... Podemos ir a otro local. Quieren ir a otro sitio. He de irme con ellos. Pero... Te echo un último vistazo. A ti.

Te miro por última vez. Sí. Necesito mirarte otra vez. E intento fijar en mi memoria tu rostro. Pero es difícil. Tienes una extraña belleza. Complicada. Además. Cualquier gesto hace que tu expresión sea radicalmente diferente. Cambias la cara. ¿Te veré alguna vez? Debería acercarme para hablar contigo. Pero no puedo. No me atrevo. Yo... No...

Siempre era el mismo bar.

El dichoso mismo bar.

Quizás por eso nunca llegué a verte en él.

2 comentarios:

Chafan dijo...

La virgen santa, qué texto.
Y ahora qué se supone que tengo yo que hacer, aparte de irme a la mierda, hacerme otro porro? Será.

T.M. dijo...

Las oportunidades no se deberían dejar pasar así a la ligera. O se aprovechan en el momento o muchas se pierden para siempre.
Saludos.